Columna de Opinión: La Injerencia de los Medios de Comunicación en la Vida Privada.

Colombia ha sido un país de escándalos de momento y donde prácticamente se volvió hábito para gran parte de la población hacer caso omiso de actos inverosímiles de abusos, corrupción y cualquier acto vulnerable al marco normativo.

No podemos dejar a un lado que son muchos los casos de corrupción por parte de funcionarios que cada día se tejen en el país, pero que de alguna u otra manera muy pocos de estos salen a la luz pública, ya sea  por pena, algún temor de la víctima o el gran poder que su victimario acapare que generan que la mayoría de estos asuntos se queden en el anonimato o por su injerencia queden en la impunidad.

Gracias a la gallardía de algunos periodistas que a pesar del temor y riesgo que les pueda ocasionar el poner en conocimientos a la luz pública dichos abusos  o actos corruptibles, es que el país ha ido despertando lentamente y hoy en día, gracias a la valentía de estos héroes es que han ayudado en muchos casos a esclarecer casos judiciales, vislumbrar actos de corrupción como en las altas cortes, esferas políticas o en las entidades del Estado, como los ya conocidos en los últimos días.

Es claro que todo ser humano tiene vida privada y sobre todo que siempre se le debe respetar su buen nombre, honra y reputación; pero si un funcionario hace uso del cargo o jerarquía que posee para cometer abusos o satisfacer deseos a cambio de algún tipo de prebenda, es  a partir de ese momento que su vida deja de ser íntima y se convierte en un asunto público; por lo que  resulta  claramente reprochable el criticar a los medios por relucir las conductas desmedidas de un personaje público en uso de sus funciones.

No podemos olvidar que aunque hoy una parte del país se escandalice por la afectación a la vida privada de unos funcionarios públicos ya sea por sus presuntas responsabilidades en actos de abuso o corrupción, y se genere el debate de hasta qué punto los medios  de comunicación pueden tener algún tipo de injerencia en la vida privada de un personaje público, la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos a través de su jurisprudencia ha establecido que en un sociedad democrática estos personajes están más expuestos a la investigación y  a la crítica del público, ya que dicha persona se ha  expuesto voluntariamente a un escrutinio más exigente, dejando entrever claramente que sus actividades salen del dominio de la esfera privada para insertarse en la esfera del debate público. Sosteniendo además,  que en la arena del debate sobre temas de alto interés público, no solo se protege la emisión de expresiones inofensivas o bien recibidas por la opinión pública, sino también la de aquellas que chocan, irritan o inquietan a los funcionarios públicos;  por lo que ahora no pueden venir a criticar o hacerse las victimas dichos personajes que “los medios de comunicación les están vulnerando su vida privada”.

No pretendo, ni más faltaba, reprochar la orientación sexual que puedan tener el ex viceministro Ferro, el ex General Palomino, el ex Defensor del Pueblo,  ni mucho menos la de ningún ser humano, lo que si resulta claramente censurable es el abuso  que pueda cometer un determinado personaje independientemente de su orientación sexual, política, religiosa, étnica o social, desconociendo y haciendo a un lado la afectación que dichos actos pueden repercutir en la credibilidad de la estructura institucional de la cual forman parte.

Celebro vehemente la renuncia de aquellos funcionarios que  han  tenido el decoro de apartarse de sus cargos para no causar daño a la institución a la que hacían parte, ya que esto permite el desarrollo de un proceso serio y sin ningún tipo de injerencias. Aunque de igual manera es lamentable que personajes como el Fiscal General a pesar de sus múltiples escándalos por montajes judiciales y millonarios contratos absurdos, como al igual que el magistrado Jorge Pretelt por el escándalo de Fidupetrol u  otros personajes que ocupan grandes puestos en la más alta esfera nacional sigan campantemente en sus puestos sin importarles el desprestigio que le causan a las entidades que integran: ¿Será que ignoran el gran daño institucional que generan? o ¿Será un claro ejemplo que están enviando al país de que se puede hacer con la ley y el Estado lo que esté a su antojo sin importar los resultados?.

Autor: Juan Camilo Sanclemente Zamora.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

No hay comentarios:

Publicar un comentario