Columna: PODERES TRAS DEL TRONO

PODERES TRAS DEL TRONO


La elección popular de alcaldes y gobernadores trajo empaquetado el poder detrás del trono; de lo cual, casi desde el principio, Cartagena y Bolívar, han estado atrapadas como causa del atraso y la pobreza que vivimos.

El depravado ejercicio del poder detrás del trono ha estado encaminado, casi absolutamente, al desmedido e inmisericorde saqueo de las arcas públicas para beneficio personal.

El problema ha transitado de menos a más. Cada día se hacen más evidentes; y sin recato, ejercen con autoridad no sólo como mandatarios en la sombra sino como verdaderos ordenadores del gasto y de la burocracia estatal.

El JJ actual, alias de José Julián Vasquez, primo del alcalde Manolo Duque, no ha sido el único JJ, ha habido otro JJ, Juan José García Romero, el capo del Clan que casi desde los primeros gobiernos de elección popular ha venido enquistado como el poder tras del trono; aunque genéricamente la mayoría de las administraciones han tenido su propio o sus propios JJ.

Recreando estos desdichados tiempos, al primer JJ, en lo local, se le atribuye el control sobre los gobiernos de su primo Gabriel García Romero, del encargado Jaime Hernández, de Carlos Díaz Redondo, de Campo Elías Terán y del encargado Carlos Otero, entre otros; y en lo departamental, el de la encargada Rosario Ricardo y del atípico Alberto Bernal. 

Recordando la efímera segunda administración de Curi, no solo sus parientes cercanos y sus financistas de campaña “mostraron sus dientes” como el poder detrás del trono sino que también lo hizo una “agraciada joven” que para la época se había robado el corazón del primer mandatario. 

El gobierno fue parcelado entre su primogénita hija, su yerno, sus adelantados hijos varones, sus hermanos, sus financiadores de campaña, entre otros; así como por su atractiva consorte de la que se dice que a su disposición se entregó el manejo del Tránsito Distrital.

De la encargada Gina Benedetti, sus pasos debían aprobarlos sus JJ. Desde Bogotá, Andrés Pastrana; y localmente, su esposo Ricardo Vélez y lo que quedaba de la Casa Faciolincista.

Del peor gobierno de la ciudad, el de Barboza, sabido fue que su JJ fue un conocido financista que llegó al extremo de subyugar por completo la voluntad y las decisiones del gobernante.

De la alcaldesa Judith Pinedo, fue público que sus acciones debían pasar por el cedazo de sus JJ, los Araujo Perdomo.

Del cuestionado Dionisio Vélez, más claro no pudo ser que su JJ, fue la familia Char de Barranquilla.

De la Gobernación recordamos que el ex senador Javier Cáceres no sólo fue el JJ del encargado Jorge Mendoza sino también del tristemente célebre Joaco Berrio quien además tenía una JJ propia, su prometida Rosario Romero.

Hoy, con la repartición de la burocracia, el encargado Sergio Londoño “dejándose ver las cartas”  ha demostrado que su JJ no solo es el presidente Santos, sino también la Casa García Romero, el Senador Lidio García y una parlamentaria de la región.

¿Hasta cuándo seguiremos en lo mismo?

Por: Alvaro Morales














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