Columna: NO SÓLO ESPECTADOR, SINO TAMBIÉN PROTAGONISTA

NO SÓLO ESPECTADOR, SINO TAMBIÉN PROTAGONISTA



Ante la gravísima situación de carácter administrativo, político y de valores humanos, que sacude a Cartagena; no sólo en el ámbito local, sino nacional; reconocido dirigentes ya se han pronunciado y asumido posiciones. Pero espero que toda la dirigencia que le duele el presente y porvenir de la ciudad y sus corregimientos, se pronuncie al unísono, planteando alternativas de solución, para superar esta crisis. Ya que no sólo debemos ser espectadores, sino también protagonistas de la solución de nuestra problemática.

Luego, el desafío inexcusable de la Dirigencia Cívica, Comunal, Social y Comunitaria del Distrito, es pronunciarse contundentemente y asumir posiciones claras, a través de la Federación Distrital Comunal; liderando y  exigiendo el  impulso e implementación de políticas públicas y estrategias que profundicen el Proceso de Participación Ciudadana en la toma de decisiones y se cristalice la tan anhelada Descentralización Administrativa, Fiscal y Política; que conduzca a clarificar las atribuciones y competencias de cada entidad, a nivel Central y Descentralizado; lo cual previene que ocurran errores como los que actualmente afectan sensiblemente el mejoramiento de la calidad de vida de la gente pobre y vulnerable.

Es esencial y de vital trascendencia para toda la ciudadanía cartagenera; que sean reglamentados pronto y, se apliquen todos los mecanismos constitucionales y legales existentes y pertinentes; que permita sentar las bases propicias para rescatar el liderazgo, la capacidad de gestión, la credibilidad, la confianza, la legitimidad y la gobernabilidad perdida. Ya que reitero, no sólo debemos ser espectadores, sino protagonistas de nuestro desarrollo armónico sostenible y competitivo. La actitud debe ser entonces, no conformarse solamente con las buenas intenciones del Alcalde en ejercicio y del Concejo Distrital, sino que es imprescindible, actuar en forma unificada, coherente, consecuente, solidaria y armónica, para cambiar este estado de cosas y conseguir que se cristalicen las aspiraciones del pueblo.

Se requiere institucionalizar la  Participación  Real en Cartagena; con  Alcaldes Locales, Ediles y Dirigentes Comunales empoderados, capacitados,  concienciados; con mayor independencia mental en la toma de sus decisiones, con presupuestos suficientes,  comprometidos con el pueblo, transparentes  y con sensibilidad social  por  el desarrollo de sus respectivas Localidades; porque lo que existe actualmente, es una mera desconcentración y delegación de funciones que no permiten actuar autónomamente, ni evidenciar las realizaciones proyectadas. Debido a que todo depende de la autorización del Alcalde Distrital. Debe hacerse la distribución de competencias y funciones administrativas entre las autoridades distritales y locales, teniendo en cuenta los principios de concurrencia, subsidiariedad y complementariedad. 

Es sabido que la transformación del modelo político dominante en Cartagena, Bolívar y Colombia en general, no es fácil, porque la influencia de los grupos políticos y de los denominados financistas, se ha enquistado en la administración pública y privada, e incide significativamente en la toma de decisiones y acciones emprendidas a todo nivel. Pero es impostergable intentar un cambio positivo, ya que urge dignificar el ejercicio de la política y el desempeño de los cargos públicos, recuperando la confianza en nuestros dirigentes e instituciones. Urge concertar un gran Acuerdo Democrático Transparente, con la participación real de las Fuerzas Vivas de la ciudad, porque tienen que existir reglas de juego claras y, los intereses particulares, jamás deben prevalecer sobre los generales del pueblo. En consonancia con todo lo anterior, el pueblo tiene los representantes y gobernantes que se merece, acorde con su mentalidad, cultura y actitud política asumida. Después no hay excusas ni razones para lamentaciones. 

 Los votantes no deben dejarse deslumbrar con prédicas demagógicas, que sólo sirven para engatusar y engañar al elector. Por el contrario, respaldar irrestricta y decididamente a los aspirantes confiables, preparados para gobernar y gerenciar al distrito, al departamento y a la Nación; que sustenten programas, proyectos y propuestas serias, viables, responsables, financiables y realizables. Porque el pueblo no puede seguir viviendo de sueños y de ilusiones fantásticas, sino luchar por la conquista, defensa y respeto de sus derechos y reivindicaciones esenciales. Es decir, lograr sus derechos políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales. Así que no debemos seguir apoyando a los mismos con las mismas, ni candidaturas cuya única carta de presentación sea el poder económico, el abolengo o el respaldo politiquero condicionado.  Para poder erradicar la politiquería, la corrupción, el tráfico de influencias y privilegiar siempre el mérito y compromiso del candidato.

Por: Benjamín Maza Buelvas













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