Columna: PACTOS Y JURAMENTOS

PACTOS Y JURAMENTOS


Se avecinan elecciones, y con ellas reaparecerán los ya desprestigiados Pactos de Transparencia que a la ligera y en pomposas ceremonias proclaman y suscriben quienes a través del voto popular aspiran a ser elegidos como servidores públicos en Colombia.

Pasado el proceso electoral vendrán entonces, al momento de las posesiones, los juramentos, no solo para los elegidos popularmente sino para los que designados para los cargos de libre nombramiento y remoción conformarán el equipo de gobierno que acompañará al respectivo mandatario; así lo ha dispuesto la Constitución Política cuando en su acápite acerca de la función pública lo establece en su artículo 122 de la siguiente manera: “Ningún servidor público entrará a ejercer su cargo sin prestar juramento de cumplir y defender la Constitución y desempeñar los deberes que le incumben”.

Cabe entonces preguntarse, ¿Qué alcalde, gobernador o presidente no se ha comprometido a ser transparente en su gestión? Y así mismo, de la misma manera cabrá preguntarse ¿Qué servidor público, incluidos los mandatarios, los jueces, magistrados, congresistas, concejales, diputados; y en general, todo funcionario del servicio público no ha jurado cumplir fielmente la Constitución y la Leyes? Obviamente, todos lo han hecho; pero pocos, poquísimos, los han cumplido.

La naturaleza propia del ser humano lo lleva, en ocasiones, y de manera precipitada a ser ligero de palabras con tal de agradar a quienes aspira que lo favorezca en el camino de la búsqueda del triunfo; desconociendo que ninguna persona podrá jamás suscribir ningún Pacto; porque precisamente, los Pactos son inquebrantables y para cumplirlos.

Lo que si puede una persona, en este caso, un candidato a elección popular, es divulgar o hacer Promesas, porque las Promesas, son precisamente, eso, Promesas, que pueden o no cumplirse.

¿Cuantos alcaldes y gobernadores que firmaron Pactos de Transparencia y juraron cumplir fielmente la Constitución y Leyes no han terminado separados o destituidos de sus cargos, encartados o tras las rejas, por, precisamente, violar y desobedecer lo que juraron cumplir? Muchísimos.

¿Cuántos miembros de Corporaciones Públicas, como Congreso de la República, Concejos, Asambleas, Juntas Administradoras Locales a pesar del juramento de rigor de ser cumplidor de la Constitución y las leyes, hoy son una verdadera vergüenza por ser precisamente la representación de la antítesis de lo que debe ser un buen servidor público?

¿Cuántos Jueces y Magistrados, los mismos que toman juramento a demandados y demandantes; a denunciados y denunciantes; no han también terminado quebrantado el juramento que en medio de ampuloso ritual hicieron diciendo que cumplirían las normas jurídicas y constitucionales con las que administrarían justicia?

¿Cuantos no han prometido mitigar la pobreza y la inseguridad; mejorar la calidad educativa, erradicar la corrupción; no darle espacios burocráticos a los politiqueros, rebajar del doce al cuatro por ciento el valor de los aportes en salud para los pensionados, no recibir dineros sucios para su elección, etc., etc.?. La repuesta podría encajar en el maquiavélico pensamiento que dice que será mejor parecer que ser.

Por: Alvaro Morales












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